Desinformación en Whatsapp en elecciones 

28 de abril de 2020 

En febrero pasado, cuando el coronavirus era una amenaza distante para América Latina, el director general de la OMS advirtió sobre el riesgo que corría a la par con la pandemia: una ‘infodemia’. “El curso del brote del coronavirus dependerá de la medida en que se haga llegar la información correcta a la gente que la necesita”, escribió Tedros Adhanom Ghebreyesus. 

A lo largo de estas semanas han circulado todo tipo de informaciones falsas sobre curas milagrosas, teorías que subestiman el alcance del virus y vacunas que aún no existen, entre otros. En nuestra región, uno de los canales donde se mueven estos contenidos es Whatsapp. 

Colombiacheck viene documentando varios de estos casos, y a propósito de este debate invitó a Carlos Cortés, co-fundador de Linterna Verde, para hablar del tema (acá pueden escuchar el podcast). 

Una característica fundamental del momento que vivimos es la incertidumbre, lo cual incide en la decisión de la gente para consumir y compartir contenidos. “Si hay necesidades de información, si hay vacíos de explicaciones, si hay contradicciones entre las autoridades, si hay voces prominentes movilizando un mensaje en particular, ahí el contexto social va a generar las condiciones para que un mensaje en Whatsapp tenga un impacto inmediato”, explicó Cortés en la conversación con Colombiacheck. 

La pregunta por Whatsapp en la pandemia guarda algunas similitudes con el uso de esta herramienta en el contexto electoral. En 2018, Linterna Verde publicó un informe sobre Whatsapp en las elecciones presidenciales y, próximamente, dará a conocer otro sobre las elecciones regionales de 2019. A continuación compartimos las principales conclusiones de ese estudio. Si bien se trata de dos contextos sociales distintos –lo cual, de hecho, se subraya en los hallazgos–, es un insumo que ofrece elementos para interpretar esta coyuntura. 

  • Existe la idea generalizada de que Whatsapp es una herramienta influyente de desinformación electoral. Esta tesis, sin embargo, parece tratar indistintamente dos elementos diferentes: por un lado, los contenidos que circulan a través de la plataforma y, por el otro, el impacto que efectivamente tienen entre la gente. Alrededor de ambos confluye el elemento de la incorporación social: es decir, las condiciones en que se usa la herramienta –el territorio, el acceso, el conocimiento–, tanto desde las campañas como entre los ciudadanos. 

  • La infraestructura y la conectividad afectaron el uso de Whatsapp en las campañas regionales, sobre todo para aquellas que aspiraban a gobernaciones–. Si a eso se suma el variado grado de alfabetización digital –nuevamente, en campañas y ciudadanía–, la idea de que esta plataforma podía en sí misma movilizar votantes resulta al menos cuestionable.

  • El protagonismo de Whatsapp en la estrategia electoral dependió en definitiva de muchos factores, que pasaban por el conocimiento técnico de la herramienta, el tamaño de la operación y el presupuesto, hasta el elemento clave de la articulación con estructuras políticas preexistentes.

  • Este punto suele dejarse de lado a la hora de analizar el impacto de una tecnología como Whatsapp en el trabajo político. Como varias fuentes afirmaron, la utilidad de la herramienta y su uso descentralizado –en grupos y listas– dependía en gran medida del trabajo previo del partido o movimiento político. Para quienes se postulaban a través de firmas, por ejemplo, resultaba imposible generar de la noche a la mañana una tracción relevante en redes sociales. 

  • La académica Zeynep Tufekci ha estudiado la interdependencia de la acción en el espacio físico y el entorno digital. Aunque su trabajo se ha enfocado en los movimientos sociales, es igualmente relevante para entender una campaña política. “Internet permite que los movimientos en red crezcan dramática y rápidamente” –afirma Tufekci– “pero sin la construcción previa de capacidades organizativas formales o informales y otras capacidades colectivas que puedan prepararlos para los desafíos inevitables que enfrentarán y darles la capacidad de responder a lo que viene después”.* En otras palabras, difícilmente una acción política florece aisladamente en internet.

  • Por supuesto, este planteamiento no excluye la posibilidad de que una información compartida a través de una plataforma como Whatsapp termine por disuadir votantes. Una cosa es la articulación de una iniciativa política y, otra distinta, los factores que llevan a un ciudadano a expresar su voto de una u otra forma. En momentos donde las pequeñas diferencias cuentan –como una elección que se decide por pocos votos– o en contextos de tensión –una pandemia, para no ir lejos– un contenido a través de Whatsapp puede resultar decisivo en la voluntad de una persona.

  • Lo que vemos, sin embargo, es que ese poder casi autónomo que se le atribuye a la información –y la desinformación– en Whatsapp, no pareció evidenciarse en las elecciones locales. Tal y como señalamos en el informe de Linterna Verde de 2018, “esto no quiere decir que la difusión de contenidos en esta plataforma no logre mover la aguja en contextos altamente polarizados. Las elecciones son momentos muy específicos (…) si un mensaje oportuno, cercano y personal convence a un porcentaje menor de personas, ya se logrará un impacto”.**

  • De cualquier forma, más allá de ese posible impacto y de la sofisticación de las campañas y sus nexos con operaciones políticas ‘offline’, la relación de los ciudadanos con Whatsapp es dispersa y cambiante. En particular, los grupos y las listas son espacios de interacción difusa, donde los contenidos no necesariamente tienen un rol relevante en la participación de los usuarios. 

  • Varias de las campañas parecían tener esto claro, y decidieron no apostarle demasiado a este tipo de estrategias. En la práctica, los grupos en Whatsapp se volvían listas de distribución donde apenas unos cuantos enviaban mensajes y los demás guardaban silencio. Muchos seguramente ignoraban los contenidos y, otros más, los consumían en silencio –este último, un tipo de participación ausente conocida como ‘lurking’–.***

  • La pregunta de si los mensajes tenían algún impacto en la campaña era, por demás, difícil de responder. A menos de que las campañas tuvieran ‘focus groups’ o encuestas, no era posible determinar directamente la influencia del mensaje a través de Whatsapp. La poca o nula visibilidad de la amplificación en la plataforma alimenta la idea de que es un vector de desinformación, cuando su impacto es al menos debatible. 

  • El diseño de una tecnología enfrentará siempre la realidad de los usos: para muchos individuos, grupos y comunidades, Whatsapp es una red social y el canal principal de acceso a contenidos. En el contexto de esa práctica, la desinformación no es simplemente un problema de diseño de una aplicación. Este fenómeno responde a prácticas y dinámicas sociales que apenas estamos entendiendo y que no son estáticas. 

* Tufekci, Zeynep. Twitter and Tear Gas: The Power and Fragility of Networked Protest . Yale University Press. Kindle Edition, Loc. 82. Traducción informal.

** ‘La política (en Whatsapp) es dinámica’. Linterna Verde, 2018, p. 20. Disponible en: https://linternaverde.co/informe-whatsapp/.

*** Ver, Yeow, Adrian & Johnson, Steven & Faraj, Samer. (2006). Lurking: Legitimate or Illegitimate Peripheral Participation?.

 

 

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