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gestión del riesgo en redes sociales

La política en Whatsapp es dinámica

Este documento explora el rol de Whatsapp en el debate político colombiano en el contexto de las últimas elecciones presidenciales. ¿Cómo contribuye Whatsapp a la desinformación?, ¿hasta qué punto? Para hacerlo, desarrollamos una investigación a partir de un sondeo en línea y una serie de entrevistas con usuarios de Whatsapp y con consultores políticos y asesor de comunicaciones de varias de las campañas presidenciales.

La política (en Whatsapp) es dinámica

 

9 de agosto de 2018

En abril pasado empezó a circular una ‘cadena’ de Whatsapp que advertía: Iván Duque iba a eliminar la sustitución pensional. Se trataba de una foto acompañada de un texto mal escrito.

 'Cadena' falsa sobre Iván Duque.

'Cadena' falsa sobre Iván Duque.

La pieza llegó a las manos de una de las campañas rivales.“Alguien dijo que había revisado esa ‘cadena’ y que era falsa. Pero algunos dijeron que igual había que capitalizar el rumor”, explicó una fuente. Acto seguido, esa campaña le hizo un trabajo de ‘latonería y pintura’ al mensaje: le puso fragmentos de video, un contexto que se viera verosímil y una música lúgubre. Y la relanzó en redes sociales y grupos de Whatsapp. La campaña de Duque salió rápidamente a desmentir el mensaje. Sus rivales habían logrado el objetivo: sacarlos de su libreto y ponerlos a la defensiva. 

Este ejemplo hacer parte del informe de Linterna Verde que presentamos hoy: “La política (en Whatsapp) es dinámica. Desinformación y ‘cadenas’ políticas en Colombia”.

En el contexto de las elecciones presidenciales, llevamos a cabo una investigación para entender cómo circulan los contenidos políticos en Whatsapp. Parecía claro que esta plataforma tenía un rol en la difusión de desinformación política. ¿Pero cómo? ¿Qué papel jugaban las campañas? ¿Qué tanto impactaban las ‘cadenas’ al usuario cotidiano? 

Versión en video de la ‘cadena’ falsa sobre Iván Duque.

Aunque no podemos generalizar y decir que todas las campañas desarrollaron acciones para insertar contenidos problemáticos en Whatsapp, la misma infraestructura y operación de éstas ofrece incentivos poderosos para que sean un punto de origen o de fortalecimiento de la desinformación. Los esquemas descentralizados de trabajo a través de voluntarios e influenciadores, la multiplicidad de grupos y el entorno digital de intercambio de contenidos, son factores que influyen en este problema.  

Whatsapp es apenas una de las plataformas donde intercambiamos contenidos; es complementaria y paralela a redes sociales abiertas como Facebook y Twitter. En esa medida, no es necesariamente ni el inicio ni el final de las ‘cadenas falsas’. Por otro lado, en esta plataforma se cruza la interacción de usuarios con intereses definidos (asesores de campaña, influenciadores, voluntarios) y usuarios cuyo compromiso es ocasional o intermitente (la mayoría de ciudadanos). La difusión de la desinformación no es entonces el resultado simplemente de la coordinación y la planeación. Las reacciones espontáneas y decisiones individuales son determinantes. 

A pesar de la aparente fuerza de las ‘cadenas’, en nuestra investigación encontramos que la mayoría de usuarios son renuentes a compartir en Whatsapp contenidos políticos con amigos, familiares y personas conocidas. Por un lado, la política es un tema íntimo que suele discutirse en círculos cercanos. Por el otro, hay desconfianza y falta de credibilidad frente a los contenidos que se mueven a través de esa plataforma. 

El impacto de la tecnología no puede evaluarse en un laboratorio. Para entenderla es necesario observar su incorporación social; comprender las formas de interacción y relación con los contextos sociales. Whatsapp no es la excepción. Aunque es una plataforma propicia para la difusión invisible de contenidos anónimos, no es por sí misma el problema de las ‘noticias falsas’. 

Proponemos tres discusiones de política pública relacionadas con este tema: (i) es importante ofrecer paquetes de datos de servicios móviles que no desincentiven la búsqueda de contenidos externos en aplicaciones y servicios distintos a Whatsapp (conocidos como zero-rating); (ii) no debemos usar el problema de las ‘cadenas’ para promover propuestas que vulneren la privacidad de los usuarios e impliquen el despliegue de esquemas de vigilancia y recolección de datos, y (iii) es importante desarrollar programas de alfabetización digital que ayuden a comprender críticamente los contenidos, espacios y tipos de interacción que habilitan los dispositivos y las plataformas. 

Nuestro informe es apenas una cuota inicial para investigaciones posteriores sobre el uso de Whatsapp en la construcción del debate público digital. 

Este texto apareció publicado originalmente en la Red de Innovación de La Silla Vacía.
 

Vean la presentación del informe que hicimos en 'Los viernes en La Silla' el pasado tres de agosto.